ESPAÑA EN EUROPA Y CON IBEROAMERICA

España pertenece a la Unión Europea por ser éste su ámbito geográfico pero como todos sabemos los lazos históricos y culturales con los países del sur del continente americano son muy fuertes ya que llevamos siglos de encuentros y desencuentros pero al final conformamos una realidad de 600 millones de personas.

bandera España

Cuando la población europea apenas alcanza el 10% de la población mundial y Asia supone el 60% de dicha población está claro que España debe aprovechar y afianzar las enormes posibilidades que podemos encontrar en nuestros países hermanos del otro lado del Atlántico. Tendemos con demasiada asiduidad a simplificar las relaciones internacionales al ámbito de lo económico y, aunque es cierto que en este tema España y Portugal se han visto afectadas de manera importante por la crisis económica en general y por la del euro en particular, también lo es que América Latina ha experimentado una profunda transformación de sus economías y se ha convertido en un generador mundial de materias primas y por lo tanto se sitúa en un lugar destacado entre los ejes de desarrollo mundial.

Pero esto tiene un riesgo como es que la reprimarización, como lo ha definido Lamo de Espinosa, no se convierta en una oportunidad para el desarrollo industrial sino que se agote en el sector primario y no sirva de punto de partida para un avance de los demás sectores económicos.

La relación económica entre empresas de España y México, Brasil o Panamá, entre muchos otros, está contribuyendo a superar la crisis de nuestro país y la expansión de empresas latinoamericanas. Deberíamos ser capaces de fomentar estas relaciones para que sea atractivo instalar en nuestro territorio sedes de empresas latinoamericanas que sin duda contribuirán a fomentar nuestra economía y generar empleo. Las 500 mayores multilatinas están distribuidas en los sectores de alimentación, bebidas, telecomunicaciones, aerolíneas y tecnología (América Economía 2012) y las posiblidades de establecer alianzas con empresas españolas para desarrollar proyectos o abrir mercados deberían ser tenidas en cuenta y desarrolladas con la colaboración de los gobiernos.

Es obvio que la globalización nos obliga a mirar para todos los lados, no solo para Latinoamérica, porque Asia también mira a Iberoamérica y hay que estar preparados para que los cambios que se están produciendo en las relaciones políticas, culturales y económicas a nivel de continentes europeo, americano y asiático, se produzcan sin conflictos.

En este punto me quiero detener en la influencia del gran gigante asiático, China, que con sus 1.300 millones de habitantes, extiende sus redes comerciales por todo el mundo pero que se está centrando en esta última década de los países iberoamericanos como grandes proveedores de materia prima para su consumo. Pero en Latinoamérica, China es vista como una mezcla de amenazas y bendiciones. Si por un lado desde principios de este siglo está financiando a países que tienen dificultades para acceder al crédito como Argentina, Ecuador o Venezuela, por cierto, sin ningún tipo de condicionamiento político, y en sectores que potencian el crecimiento económico (minería o infraestructuras) pero no el desarrollo social, por otro lado esta influencia está perjudicando a países centroamericanos y a México que están viendo como China invade sus tradicionales nichos de mercado en Estados Unidos. Luego es fundamental que España esté atenta a estos movimientos y sepa estar presente en los movimientos que es tán produciendo y los que se están gestando.

Por esto es muy importante la apuesta de nuestro gobierno por impulsar y participar en la Alianza del Pacífico integrada por Chile, Colombia, México y Perú. Nuestro Presidente Rajoy y el primer ministro de Canadá estuvieron presentes en la celebración de la Cumbre de la Alianza del Pacífico en Colombia, una cumbre que ha servido para reforzar los principios económicos pero teniendo en cuenta su gran influencia sobre una América Latina demasiado fragmentada, con países que tienen marcadas diferencias, diferentes niveles de renta y desarrollo, países de ideología bolivariana junto a otros con democracias muy consolidadas, por lo que esta Alianza es un gran instrumento para la defensa de los valores democráticos por parte de los países miembros.

“Para España es muy importante esta Alianza porque es un gran inversor en estos países y nuestras exportaciones están aumentando mucho”, Mariano Rajoy, Cumbre de Cali. El tráfico de mercancías en el Pacífico es el mayor del mundo, los mayores puertos se encuentran en Asia.

Pero a España nos interesa más potenciar el área atlántica y la negociación entre EEUU y la UE para conformar un gran área de libre comercio atlántica es una cuestión estratégica de primer orden. No debemos sin embargo olvidar que es fundamental el fortalecimiento institucional que garantice la necesaria seguridad jurídica a ciudadanos y empresas. En estos días estamos viendo como por primera vez Argentina va a indemnizar a una empresa por su expropiación y eso se debe a ni que se ha dado cuenta que perderán más en inversiones que los beneficios de acciones de esta índole.

Es imprescindible que las nuevas oportunidades no vayan en detrimento de la unidad que siempre ha caracterizado a Iberoamérica en función de sus raíces históricas, de su lengua común y de su cultura que han cohesionado, al margen de ideologías políticas, una comunidad hispanoamericana. Eso sí, España debe estar atenta a los recientes procesos electorales que se han celebrado y aún más a los que están celebrándose en países tan importantes como Chile.

Por lo tanto, además de economía, deberemos hablar de sistemas políticos preparados para los cambios desde el fortalecimiento democrático de sus instituciones y el respeto a las normas internacionales. De todo esto se habló en la pasada Cumbre de Panamá y anteriormente en la de Cádiz. Asimismo tuve la oportunidad de intervenir en el Foro Parlamentario Iberoamericano, previo a dicha Cumbre, que elaboró una serie de recomendaciones en este sentido.

GRUPO

Queda claro que el espacio latinoamericano debe adaptarse a la nueva realidad mundial, a los cambios de la sociedad y de la economía que se vienen produciendo en estos últimos años. Y lo que no debemos olvidar es que debe hacerlo con un único objetivo: el bienestar de los ciudadanos, desde el respeto a las diferencias y trabajando por reducir las desigualdades y ayudar a los más débiles. Y además, su seguridad debe estar por encima de todo.

Decía el Secretario General Iberoamericano en la inauguración de la Cumbre de Jefes de Estado en Panamá el pasado mes que “Compromisos sociales sin buena racionalidad económica pueden terminar en una sociedad sin economía. Racionalidad económica sin compromisos sociales puede conducir a una economía sin sociedad”.

Precisamente en materia económica podemos hablar un moderado optimismo ya que son muchos los analistas que reconocen que España está siendo capaz de superar las dificultades económicas sin una intervención de su economía, una economía que ha salido ya de la recesión después de más de dos años. Ha descendido la prima de riesgo, está volviendo a entrar capital extranjero en forma de inversión directa e inversión en cartera y se estabiliza gradualmente el mercado laboral, habiéndose frenado la brutal destrucción de empleo desde el año 2009. Y como se dice desde el Ministerio de Economía, ha sido el sector exterior el que más ha contribuido a esta mejoría y sin duda las nuevas relaciones comerciales entre España y Latinoamérica.

exportaciones

Es muy importante destacar la apuesta por mejorar lo que se ha denominado “Marca España”, creando un comisionado en el año 2012 desde el Gobierno, algo que ya algunos analistas, como el Real Instituto Elcano, apuntaban que era necesario. Y yo añadiría que **hay que apostar por la Marca España sin complejos, porque los toros, el sol y playa, la gastronomía, el jamón, el flamenco, el patrimonio arquitectónico, la Selección Española, nuestra cultura, la lengua… todo es un valor en su conjunto que generar simpatías y de ahí se puede trabajar para conseguir desarrollar alianzas, sinergias y colaboraciones.

Precisamente el RIE ha elaborado este año un documento entre varios de sus investigadores que con el título “España en el mundo 2013: perspectiva y desafíos” dice que el futuro de Europa y de España está tanto más fuera que dentro y que la política exterior es una de las más importantes políticas interiores. Recuerda que los españoles siempre miramos al norte, a Europa, y lo hacemos con envidia y cierto complejo de inferioridad (queremos ser europeos porque, en cierto modo, creemos no serlo). Miramos al oeste con cierto complejo de superioridad (ya obsoleto) como si quisiéramos ser ejemplo y modelo para ellos. Y respecto al Sur, simplemente, no miramos, o miramos poco, casi como si deseáramos que no existiera nuestro sur, que el mundo se acabara en Gibraltar.

En virtud de ello, la política exterior española se ha articulado en los famosos cuatro vectores: la UE, el atlántico (la UE no puede existir sin la OTAN), América Latina (juntos somos Iberoamérica) y el Magreb, nuestra verdadera frontera. Pero ahora este esquema de cuatro prioridades geográficas debe adaptarse a las nuevas circunstancias que han hecho saltar por los aires los planteamientos tradicionales.

Hay que tener en cuenta que siendo en términos de población tan solo 47 millones de personas mantener nuestra influencia requerirá de importantes dotes de astucia e inteligencia. Desde el documento anteriormente señalado se dice que sería deseable que existiera un amplio consenso nacional entre las principales fuerzas políticas en torno a los grandes asuntos que dominarán la agenda exterior de España durante y después de la crisis. Por otro lado, la élites políticas deberían asumir que la acción exterior es algo que compete al conjunto de la sociedad y que ésta debe tener mayores cauces para manifestar sus opiniones al respecto.

Nada que añadir a tales consideraciones, pero creo que los españoles debemos ser conscientes de que la unión y la solidaridad con la Unión Europea e Iberoamérica nos hará más fuertes a nivel global, y en esto sinceramente no se está comunicando adecuadamente.

Se han cometido errores, el euro está en crisis porque no se planificó correctamente la unión monetaria, hay que seguir trabajando como lo hacen España y Francia para la unión bancaria que evite nuevas crisis, se impone la austeridad pero sin menoscabo de las políticas sociales y todo esto solo podremos hacerlo desde la reconstrucción de un espíritu europeo y el afianzamiento del espacio iberoamericano para afrontar con más fuerza las amenazas globales.

Y hay que empezar por educar a los más jóvenes en la necesidad de apoyar las alianzas entre países para evitar conflictos, porque las nuevas generaciones no son conscientes de que precisamente Europa ha sufrido en el pasado grandes guerras y que ha costado mucho llegar a la unión que ahora tenemos.

Amenazas de las cuales dos considero que son muy preocupantes. Por un lado el terrorismo, que no conoce fronteras y que evoluciona en su lucha por la supervivencia, y por otro la seguridad ciudadana. Creo que ambos temas interesan mucho a los ciudadanos en general y deben ser los sistemas democráticos los que deben tener entre sus prioridades protegerse de ambas. También de la agitación totalitaria que pretende conseguir en la calle lo que no ha conseguido en las urnas. Y todos tenemos en mente episodios de estas características en nuestro país y otros, tanto europeos como latinoamericanos. Cómo hay que luchar frente a los profesionales de la agitación que se nutren de la indignación de la ciudadanía o contra las células terroristas que se infiltran en las sociedades democráticas para destruirlas debe ser algo que nos ocupe y sea nuestra meta. Estamos saliendo de una gran tormenta. Ahora lo importante es estar mejor preparados para evitar la próxima.

Recursos: www.senado.es www.exteriores.gob.es www.realinstitutoelcano.org www.fundaes.es www.expansion.com www.segib.org

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