Enfrentar la vida con torería

    Acabo de salir de una conferencia sobre vencer el miedo al fracaso, confiar en uno mismo para triunfar, ser decidido, rodearse de gente positiva, trabajar en equipo para alcanzar la meta… 

!!vamos lo que intentamos todos hacer cada día!!

    La parte que más me ha gustado ha sido cuando el conferenciante ha dicho que no es lo mismo torear que ser torero: lo primero puede hacerlo cualquiera, lo segundo solo se hace con pasión.

    Me ha llamado la atención porque yo siempre he intentado ser torera, trabajar con pasión en aquello que me ilusiona y me hace sentir viva. Lo que quizás no sepa el torero que ha hablado es que los toros pueden tener caras diferentes y no solo se encuentran en las plazas.

     Primero he pensado en todos esos obtáculos que hay que superar cada día en el trabajo pero luego he pensado en el valor de las mujeres que se juegan la vida para tener un hijo, del miedo que se pasa en un paritorio y que seguro que no es menos que el que pasa un torero antes de salir al ruedo: He pensado en el miedo al fracaso como madre, como educadora, cuidadora y protectora de tus hijos.

    He pensado que además, para nosotras, la faena no acaba cuando el toro cae en la arena, sino que sigue toda la vida e incluso nos atrevemos a empezar otras más. 

    He pensado en todas las mujeres que, sin ser toreras, afrontan con toreria los embites de bestias de traje negro a las que les molesta la autenticidad porque es más fácil torear con vaquillas. 

   Admiro a los toreros y toreras que viven con pasión cada faena porque para triunfar hay que entregarse lo mismo a un público en Las Ventas que en Santander. Las personas son lo importante, el público, todo lo demás es secundario. Pero no siempre se puede elegir la plaza ni la ganadería, por eso hay que hacer que cada día sea único. 

    Así es la vida misma, está hecha de la suma de pequeños y grandes triunfos en diferentes plazas: en la familia, en el trabajo, con los amigos o con compañeros.!

   Ha sido una conferencia simpática y muy amena, llena de anécdotas y experiencias personales. Me alegro de haber ido porque a mí me gustan los toros. 

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