El techo de cristal que sigue y sigue

Sirva esta pequeña reseña en mi blog personal para reconocer el trabajo y la entrega de una mujer brillante que después de aprobar sus oposiciones a abogada del Estado se decidió a hacer algo por cambiar las cosas a su alrededor.

Su decisión, lealtad y su incansable tarea ha sido un ejemplo para muchas mujeres que creíamos que esta vez sí, esta vez una mujer llegaría a romper ese techo de cristal que descorazona y desanima porque es duro y está firmemente anclado a una sociedad que aún no se ha decidido a dar una oportunidad a las mujeres.

Si ella con su curriculum, habiendo ganado en las urnas que recogieron los votos de los afiliados de base que un jueves, teniendo que pedir en muchos casos permiso en su trabajo o dejando a los niños en casa de un amigo del cole, no ha ganado la batalla final, la reflexión es obvia: el techo de cristal sigue ahí.

Al menos ha conseguido visualizar que algunos de los hombres a los que ha puesto en su sitio más de una vez han sentido su posible liderazgo como una amenaza. Sobre esto reflexionaré en clase con mis alumnos a los que aún les explico que es posible una sociedad donde se valore más la capacidad que la imagen. Claro que también añado que la imagen es imprescindible para conseguir una posición desde la que esa capacidad pueda ser ejercida.

Quizás si en el Congreso del Partido Popular se hubieran votado los curriculum sin foto habría sido otro el resultado. Y si hubieran votado todos los afiliados también.

Ahora toca felicitar al ganador y desearle muchos éxitos. Seguro que pondrá todo su empeño en ello.

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