Todos debemos comprometernos a cambiar El Sistema

Me resulta especialmente agradable poder hablar con alguien sobre política y actualidad contrastando opiniones y planteando respuestas a los problemas que todos conocemos. Cuando además esa persona conoce una realidad diferente a la mía como es la Administración Pública me interesa sobremanera su opinión sobre qué está pasando exactamente en ese sector y eso es lo que he podido hacer hoy, tener una charla bastante informal con una funcionaria de Justicia, una mujer inteligente, educada y con muchos años de experiencia.

Me contaba que son muchos los funcionarios que creen que las cosas tienen que cambiar. Hay muchos empleados públicos que tienen una enorme capacidad de trabajo, ganas de mejorar la Administración para prestar mejores servicios a los ciudadanos, que todos los días se esfuerzan por ser productivos y arrimar el hombro. Yo he tenido la suerte de trabajar con muchos de ellos. Conozco incluso a quienes que se llevan carpetas llenas de papeles a casa los viernes y vuelven los lunes con sus informes en el portátil. Me hablaba la funcionaria de que la productividad no se mide por horas de presencia sino por el trabajo que se resuelve. Eso es así en todas partes y en la Administración no puede ser de otra forma.

No puede ser que en los países del Norte de Europa te miren mal los compañeros si no cumples con tu trabajo y aquí, en España, es politicamente incorrecto llamar la atención a un funcionario que no pega chapa porque te puede hasta denunciar al sindicato. Igualmente hemos hablado del enorme esfuerzo económico que se ha hecho en la última década en Sanidad y en Educación y sin embargo la Justicia ha sido el patito feo. ¿Por qué? Ninguna de las dos lo sabemos pero estamos de acuerdo que faltan medios para que el sistema judicial sea todo lo eficaz que exigen los ciudadanos.

Precisamente ahora que tanto se habla de corrupción, de que los corruptos deben ser juzgados y condenados, yo también pediría como muchos funcionarios que el sistema cambie para ganar en eficiencia, calidad y eficacia. Pero también pediría que desde dentro del propio sistema se deje de mirar hacia otro lado cuando alguien no cumple con su obligación. Y esto lo aplico también a todos esos otros sistemas que no funcionan como deberían porque si fuera así no estaríamos en la situación actual. Y me refiero al sistema que yo sí conozco desde dentro, al sistema político.

Porque si alguien tiene que dar ejemplo a los ciudadanos debemos ser los políticos y los funcionarios públicos. Ambos estamos condenados a entendernos porque trabajamos juntos para que el sistema gire. Los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, necesitan de funcionarios y políticos para cumplir las funciones que marca nuestra Constitución. He oido varias veces últimamente que “las cosas se tienen que poner muy mal para que se pongan bien” y yo creo que debemos llegar hasta el final para limpiar, sanear o como queramos llamarle, este Sistema nuestro. Pero sin olvidar que todos somos responsables porque el exceso de gasto, el fraude, la picaresca, la corrupción, el engaño, la dejadez o la falta de responsabilidad se ha dado en todos los ámbitos, en todos y cada uno de los rincones que tenemos a nuestro alrededor.

No podemos vivir con un policía o un inspector en cada esquina, eso es imposible económicamente hablando y además sería una degeneración del Sistema aún mayor. Por eso es necesario recuperar los valores que nos harán más fuertes frente a los males de los que ahora tanto nos quejamos. Y, por favor, no me vale que los únicos responsables de inculcar esos valores sean los profesores sino que debemos de ser todos nosotros los que apostemos por el respeto a los demás, por la honradez, por la responsabilidad, por el compromiso y por la libertad.

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