28 de febrero 2013

PAPA balconHoy es el último día de febrero y en Murcia ha amanecido lloviendo. Es un día triste, gris, oscuro y frío. Y eso que cuando llueve por esta tierra suele ser motivo de alegría porque sabemos lo necesaria que es esta agua para los campos y ayudará a las udpara los meses de verano. Es como si el último día del Pontificado de Benedicto XVI quisiera solidarizarse con la situación que atraviesa la Iglesia.

«Queridos amigos, estoy feliz de estar con vosotros, aquí se nota el contacto con la belleza de la Creación, gracias por la amistad y por el afecto. Vuestra simpatía me hace mucho bien. Ya sabéis que este es un saludo distinto a los anteriores ya no soy Pontífice, lo soy hasta las 8 de la tarde. Ahora soy solo un peregrino en la última etapa de su peregrinaje sobre esta Tierra. Adelante por el bien de la Iglesia. Me gustaría, con mi oración y todas mis fuerzas interiores y morales, trabajar por el bien cómún de la Iglesia en el mundo. Gracias y Buenas Noches»

Ahora destruirán su anillo de Pescador pero nunca se olvidará su labor para acercar la Iglesia a los Jóvenes y para llevar el espíritu de Fraternidad a todos los rincones del mundo. Desde mi respeto por su difícil decisión quiero desearle que encuentre en esta nueva etapa la paz y la alegria.

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