El eterno problema de las fronteras

“La regulación de las fronteras es un reto común, no se puede mirar para otro lado, la inmigración es un problema del conjunto de la UE: Lampedusa,Ceuta y Melilla son también fronteras de Alemania y Bruselas” (Ramón L. Valcárcel, desayuno informativo Europa Press 27/02/2014)

Las noticias de hoy sobre las fronteras de Ceuta y Melilla son inquietantes. Hablan de un nuevo asalto masivo de 200 inmigrantes a través de la valla lo que en sí no es nada nuevo. Lo que sí lo es es que 30.000 personas aguardan en los campamentos cercanos malviviendo para hacer lo mismo y las mafías les están aconsejando que lo hagan ahora que, a la vista de Europa, los desafortunados incidentes de hace unas semanas en los que se ahogaron varias personas cruzando la frontera por el mar han puesto en entredicho la labor de la Guardia Civil.

He leído que esas personas que se ahogaron en aguas marroquíes estuvieron en el agua varios días hasta que salieron a flote. La intención de los vecinos estaba clara: que las corrientes arrastraran los cuerpos a tierra española. Hasta alguna burócrata de despacho en Bruxelas se ha indignado (no más que cualquiera de nosotros) con lo ocurrido pero es muy fácil hablar desde tan lejos. Mejor hubiera hecho personándose en Melilla y viendo en qué condiciones las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado ejercen su labor para proteger nuestras fronteras.

Porque allí arriba, en Alemania o en Bélgica no entienden que Lampedusa, Ceuta y Melilla son la puerta de entrada a Europa. Lo venimos diciendo mucho tiempo. El Estado Español gasta al año 10 millones de euros en vigilar esta frontera, los ciudadanos de Melilla y Ceuta son los que conviven con esta presión todos los días, son los impuestos de todos los españoles los que costean los gastos de atención sanitaria y manutención de estas personas en el centro de internamiento de inmigrantes, y ningún digno mandatario de la Comisión Europea que yo sepa ha pasado por allí.

Mientras los ciudadanos de las dos ciudades autónomas españolas, las ong´s y las autoridades locales hacen lo que deben hacer. Pero al centro de internamiento llegan muchos más de la capacidad para la que está preparado. Sus responsables están pidiendo ya tiendas de campaña al ejército para mantener las elementales medidas de seguridad, sanidad y alimentación.

Y desde luego no debemos olvidar el negocio de las mafias que están haciendo de efecto llamada a los más de 40.000 subsaharianos que esperan llegar a estos campamentos en los próximos meses. Recuerdo que este tema fue uno de los abordados en la visita del presidente Rajoy a Marruecos. Desde allí también se ven desbordados por la llegada de personas que anhelan pisar tierra española. Pero la solución no es dejar entrar a estas 70.000 almas, porque al día siguientes tendríamos 70.000 más.

Hoy leo en la prensa: “Interior alerta de que la división y las críticas internas son el mejor regalo a las mafias de inmigrantes”. Para pensar.

<http://www.elmundo.es/espana/2014/03/01/5311f79ce2704e3a7a8b4573.html>

La solución es que Europa en su conjunto tome medidas para ayudar a los países subdesarrollados a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Mientras unos nos quejamos de la lista de espera quirúrgica otros no saben lo que es un médico y mucho menos una escuela o una carretera.

Es paradójico que a escasos tres meses de unas elecciones europeas donde el llamado “euroescepticismo” está calando hondo en muchos ciudadanos europeos, miles de personas subsaharianas o marroquíes, arriesgen su vida por cruzar la frontera que nos separa de África.

Es inquietante y preocupante que en Ucrania cientos de personas hayan perdido la vida en unas protestas para reivindicar su derecho a ser europeos mientras en muchos países europeos reniegan de la bandera azul. Parece que el valor de las cosas, como casi siempre, se aprecia más fuera que dentro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *